La costumbre de las Kapparot

Es costumbre cumplir el rito de las Kapparot («expiación» simbólica) como preparación para Yom Kipur.

Este rito se realiza haciendo girar un pollo tres veces por encima de la cabeza mientras se recita el texto correspondiente. El ave es luego sacrificada según el procedimiento halájico del sacrificio ritual y su valor monetario se entrega a los pobres o, y esta es la práctica más extendida hoy en día, el propio pollo se dona a una causa benéfica.

Pedimos a D-os que, en caso de que estuviéramos destinados a ser objeto de decretos severos, estos sean transferidos a este pollo por el mérito de la mitzvá de la caridad.

En la mayoría de las comunidades judías, las Kapparot se organizan en un lugar designado, conforme a las directrices de las autoridades sanitarias. Hay pollos vivos disponibles para la compra, los matarifes rituales están presentes y los pollos se donan después a una institución benéfica. Pregunte a su rabino si se organizan Kapparot cerca de usted.

Los detalles

El momento

Las Kapparot pueden hacerse en cualquier momento de los Diez Días de Penitencia (es decir, entre Rosh Hashaná y Yom Kipur), pero el momento ideal es la víspera de Yom Kipur, poco antes del alba, porque entonces «un hilo de bondad divina» reina sobre el mundo.

El pollo

Se han dado varias razones para explicar el uso de un pollo en el rito de las Kapparot: 1) En arameo, un gallo se llama guéver. Ahora bien, en hebreo, un guéver es un hombre. Así, tomamos un guéver para expiar por un guéver. 2) El pollo es un ave fácil de encontrar y relativamente barata. 3) No es una especie que se ofreciera en sacrificio en el Templo, lo que excluye que alguien pueda imaginar por error que las Kapparot son un sacrificio.

Es costumbre tomar pollos blancos, en alusión al versículo (Isaías 1,18): «Si vuestros pecados fueran rojos como la escarlata, se volverán blancos como la nieve». En cualquier caso, no conviene usar un pollo negro, pues el negro es el color que representa la severidad y el rigor divinos. Tampoco debe usarse un pollo con un defecto o una herida manifiesta.

Un hombre o un niño usa un gallo; una mujer o una niña, una gallina. Lo ideal es que cada persona tenga su propio pollo. No obstante, si resulta demasiado costoso, un mismo pollo puede servir para varias personas. Así, una familia entera puede hacer las Kapparot con dos pollos: un gallo para los varones y una gallina para las mujeres.

Cuando varias personas hacen las Kapparot con el mismo pollo, deben hacerlo al mismo tiempo y no una tras otra, porque no se pueden hacer las Kapparot con un pollo «usado».

Una mujer embarazada hace las Kapparot con tres aves, dos gallinas y un gallo: una gallina para ella misma y la otra gallina y el gallo para el hijo que lleva (cuyo sexo no se conoce). Si resulta demasiado costoso, bastan una gallina y un gallo (porque si el bebé es una niña, comparte la gallina de su madre).

Si es imposible conseguir pollos vivos, pueden sustituirse por otras aves kosher (salvo palomas y pichones, que se ofrecían en sacrificio en el Templo). Algunos usan peces —kosher— vivos; otros cumplen todo el rito con dinero, y luego dan ese dinero —al menos el valor de un pollo— a la caridad.

La ceremonia

Haga clic en «oraciones» para ver e imprimir el texto de las Kapparot en hebreo y en transcripción fonética.

Tome el pollo en sus manos y recite el primer párrafo («Benei Adam...»).

Al recitar el comienzo del segundo párrafo, haga girar el pollo tres veces por encima de su cabeza: una vez diciendo «Zeh 'halifati» («Este es mi reemplazo»), otra diciendo «Zeh temourati» («Este es mi sustituto») y de nuevo diciendo «Zeh kaparati» («Esta es mi expiación»).

Repita la lectura de los dos párrafos dos veces más (haciendo girar el pollo nueve veces en total).

Lleve el pollo al shojet (el matarife ritual), que sacrificará el ave.

Es la ocasión de cumplir una mitzvá bastante rara: cubrir la sangre de un ave sacrificada ritualmente. Tome un puñado de tierra (generalmente preparada para ello junto al shojet) y recite la siguiente bendición antes de cubrir la sangre derramada: Baruj Atá Ado-nai Elo-heinu Mélej haolam asher kideshanu bemitzvotav vetzivanu al kisui dam beafar. (Bendito seas Tú, Eterno, D-os nuestro, Rey del universo, que nos has santificado con Tus mandamientos y nos has ordenado cubrir la sangre con tierra.)

En muchas comunidades es costumbre dar una propina al shojet por este servicio.

Si le incomoda sostener un pollo vivo, otra persona puede sostenerlo y hacerlo girar por encima de su cabeza.

Incluso los niños más pequeños son llevados tradicionalmente a las Kapparot, y uno de los padres hace girar el pollo por encima de la cabeza de cada niño diciendo «Este es tu reemplazo, este es tu sustituto, esta es tu expiación...».

Es de la mayor importancia tratar a los pollos con humanidad y no causarles —D-os no lo quiera— ningún dolor o incomodidad. La ley judía prohíbe formalmente causar cualquier dolor innecesario a las criaturas de D-os. La repugnancia que inspira un acto cruel debe redoblarse en este día, víspera del día en que pedimos a D-os una benevolencia y una misericordia que quizá no merecemos. El Código de la Ley Judía sugiere incluso colocar las entrañas y el hígado de los pollos sacrificados en un lugar donde las aves puedan alimentarse de ellos. «Es apropiado mostrar piedad hacia las criaturas en este día, para que en el Cielo tengan piedad de nosotros [también].»

Se sigue el mismo proceso —excepto el sacrificio ritual— cuando se usan peces o dinero para hacer las Kapparot.